Nuestra historia
Flor de Sal llego a Madrid desde Asturias en 2012. Partiendo de la calidad de la cocina asturiana, Flor de Sal catering se abre a las grandes cocinas del mundo, para que cada uno de sus eventos sea un sorprendente viaje gastronómico desde España a Francia, Italia, Inglaterra, Austria, Hungría, Próximo Oriente, América, India, Tailandia o Japón. El resultado es una gastronomía elegante, intensa y sorprendente.
María Ayuela, propietaria de Flor de Sal nació en Oviedo y estudió Derecho y Administración de Empresas en Madrid. Empezó a viajar por todo el mundo desde muy pequeña y esos viajes, unidos a su interés por la pintura y las artes forjaron el carácter cosmopolita y creativo de lo que luego sería el proyecto empresarial de Flor de Sal.
“El primer cocktail de 80 personas nos tuvo una semana sin dormir, pero pronto se convirtió en nuestro día a día. A nuestros primeros clientes les encantaba la originalidad y variedad de nuestros platos, y todo ello, unido al extremo cuidado en la calidad del servicio nos posicionó incluso en aquellos años difíciles de la crisis de 2014 en uno de los caterings de referencia de Madrid.
“Nuestro crecimiento ha sido siempre progresivo y controlado. Y de esa forma hemos sido capaces de aumentar nuestra capacidad poco a poco sin renunciar a la calidad ni cuidado por el detalle. En 2021 trasladamos nuestro obrador a Alcobendas (Madrid), a un espacio de casi 1.000 metros cuadrados lleno de luz natural, donde nos caben todas nuestras cristalerías, vajillas, cuberterías, infinidad de bandejas, menaje y mobiliario! Contamos además con un amplio puerto de carga en el que nuestras furgonetas pueden entrar y salir con toda comodidad, así como un tren de lavado para poner todo en orden otra vez después de cada salida.
Atendemos todo tipo de eventos corporativos y privados. Desde una cena romántica de dos en una noche de San Valentín a complejos eventos de empresa con cientos de invitados. Lo más difícil son los congresos que duran varios días y en los que hay que mantener una línea de abastecimiento continua desde el desayuno hasta la cena sin repetir ni una sola referencia a veces durante varios días seguidos. Es logísticamente complicado y también desde el punto de vista personal, hay que ir cambiando los equipos para que la eterna sonrisa de nuestro staff no decaiga.”
“Siempre hay que evolucionar. Si Flor de Sal siguiera siendo como el día que abrimos, se habría quedado anticuado. Hay que cambiar siempre y sorprender siempre… pero con sutileza.”
“Mi madre siempre ha sido y es una gran anfitriona. De ella aprendí que el arte de recibir es una ciencia con sus principios y reglas pero sobre todo un acto de cariño y consideración. No hay nada que proporcione mayor paz interior que hacer felices a los demás y el catering proporciona todos los días una oportunidad para conseguirlo. “
Hace poco un cliente nos dijo una frase que resume toda nuestra filosofía de trabajo. Nos dijo “Servís sabores y texturas modernas pero como si estuviésemos en Downton Abbey“. Es esa combinación de tradición e innovación continua lo que mantiene la fidelidad de nuestros clientes durante años.
La dificultad del catering no sólo está en una propuesta culinaria que sea extraordinaria, sino en trasladar esa calidad a un punto de servicio en el que sólo hay algún enchufe y un grifo de agua. Y en esos espacios, a veces demasiado pequeños, hay que montar toda la infraestructura digna de todas las estrellas Michelin… Es cierto que todo empieza por la calidad del producto pero a ello hay que sumar la gestión eficaz, la capacidad de adaptación, diseñando propuestas a medida según el tipo de evento, el perfil de los invitados y las necesidades logísticas del cliente. La puntualidad y la fiabilidad operativa son esenciales: un catering debe funcionar con precisión, desde la producción en cocina hasta el montaje y el servicio en sala. Igualmente fundamental es contar con equipos profesionales bien formados y serviciales, capaces de ofrecer un servicio elegante, discreto y eficiente.
Nos dicen muchas cosas agradables después de cada servicio. La apreciación general a nuestro trabajo por parte de nuestros clientes nos anima y motiva cada día, pero lo más importante de cada trabajo es preguntarse qué hubiera podido ser aún mejor. El día que deje de hacerme esa pregunta, y hacérsela a mi equipo, sabré que es el momento de dejarlo.
Muchísimas gracias a todos los que visitéis esta página y hayáis tenido la paciencia de leernos hasta aquí.